Saltar al contenido

La imagen de la Mujer en los Arcanos Mayores del Tarot

La mujer es una de las figuras dominantes entre los arcanos mayores y es importante analizar su importancia para entender el ambiente en que nació y evolucionó el Tarot. Si tenemos en cuenta que los orígenes son durante la Edad Media, debe verse extraño que se le haya dado a la mujer un puesto tan primordial contrastanto con el lugar que ocupaba en la vida social de la época. Parece incluso que hubiese sido deliberado el hecho de darle papeles que tenían monopolizados los varones.

mujer-tarotEl poder religioso, representado por la figura del Sumo Sacerdote, está compartida por su alter ego femenino: la Suma Sacerdotisa. El poder civil, que se identifica con el Emperador tiene como contrafigura femenina a la Emperatriz. En Los Enamorados, las figuras unidas en matrimonio son de sexos opuestos. La Justicia es una mujer severa que administra la ley con equidad (la balanza), pero también con rigor (la espada). La Fuerza, uno de los más representativos símbolos de masculinidad está representado por una mujer que con un leve esfuerzo mantiene abiertas las fauces de un león furioso. La Templanza es una mujer angelical que pasa, de un ánfora a otra, el agua de la vida. Como se puede ver, los Arcanos Mayores están repletos de representaciones de mujeres. Con la Estrella aparece la primera figura femenina completamente desnuda. Si en el Sol la figura femenina está desvestida parcialmente, en el Juicio, resurge, con toda la desnudez de su cuerpo. Por último, el Mundo clausura triunfalmente el desfile de mujeres, precisamente con una exaltación de la belleza femenina.

Todo esto ha hecho suponer que las figuras que aparecen en las cartas del tarot, aún habiendo surgido según los esquemas de la tradición pictórica medieval, han sufrido la influencia pagana y gnóstica de la época del Renacimiento. En el cristianismo primitivo, la mujer no está en el grupo privilegiado de los testigos de la resurrección de Cristo. Las mujeres no están entre los Apóstoles y aquellas que seguían a Jesús no ocupaban lugares de mando en la comunidad.

Tampoco hay mujeres que bauticen. Sólo en algunas religiones minoritarias y sectas, se pueden encontrar mujeres que al menos enseñen y den comunión. Es justamente por el origen sectario del sacerdocio femenino que las Iglesias lo rechazaban. Pero seguramente el verdadero rechazo se genere por el hecho de que Jesús nunca llamó a una mujer para predicar, bautizar o celebrar la Eucaristía.

En el tarot todas las limitaciones que se les ponían a las mujeres no son tomadas en cuenta. Es en el Tarot donde, en los feudos típicos de la virilidad y la fuerza masculinas, se instala la tierna dulzura de la mujer. En el mundo de los hados de las cartas del tarot, la mujer trasciende la figura de Eva para convertirse en el símbolo universal del hombre y su mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *