Saltar al contenido

Horóscopo chino: El Dragón

4

El Dragón poderoso y magnífico del folklore mítico jamás deja de conmover y atraer la imaginación. Hay que decir, pues, que en los nacidos bajo este signo se encuentran algunas de sus cualidades mágicas, ilusorias o no.

El nativo del Dragón es magnánimo y está lleno de vitalidad y fuerza. Para él, la vida es un deslumbramiento de colores, y está constantemente en movimiento. Egoísta, excéntrico, dogmático. Caprichoso o tremendamente exigente e irrazonable, sin embargo no le falta nunca un cortejo de admiradores. Orgulloso, aristocrático y muy directo, el nativo del Dragón establece sus ideales desde temprano en la vida, y exige de los demás normas de conducta y un nivel de perfección tan elevado como el que él se impone.

En China, el Dragón simboliza al Emperador o al varón. Representa el poder, y de los nacidos en el año del dragón se dice que llevan los cuernos del destino. Un niño Dragón tenderá a asumir cargas o responsabilidades importantes, aunque sea el menor de la familia. Y es frecuente que los niños mayorcitos de este signo sean capaces de educar a sus hermanos menores con más autoridad que los padres.

El Dragón es un verdadero almacén de energía. Su impetuosidad, ansiedad y su celo casi religioso pueden arder como el fuego que, según la fábula, arroja el Dragón por la boca. Tiene la potencialidad necesaria para realizar grandes cosas, y está bien, porque le gusta actuar en gran escala.

Oponérsele es difícil y a veces imposible, porque el poderoso Dragón tiende a intimidar a quienes se atreven a desafiarlo. Un Dragón enojado y rechazado puede ser, ante tu puerta, como el gran lobo malo: gruñirá y resoplará hasta que te eche la casa abajo.